Miguel Rocha Valencia Portada

YO CAMPESINO

Miguel A. Rocha Valencia/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México
En caída libre
Mientras el Ganso pelea con todos, México cae en inversión, confianza, bienestar y salud
Más tardó el INE en descalificar al presunto violador Salgado Macedonio como candidato a gobernar Guerrero, que el Ganso de Macuspana lanzarse contra la institución y exhibir a su consejero presidente Lorenzo Córdova, como racista ante un presidente extranjero.
Ese es el preludio de la guerra declarada del Mesías tropical contra las instituciones electorales, a las que intentará imponer la marca de la casa: la amenaza, extorsión, descalificación pública y si es posible la cárcel.
De hecho, con ese sistema tiene atorado y de incondicional al “Magistrado Billetes”, José Luis Vargas Valdez, presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a quien se le imputa enriquecimiento inexplicable, y a pesar de las evidencias, no se procede en su contra, dado que, desde ahí, dan palo a todas las determinaciones que molestan a la 4T. Ahí le autorizaron continuar las mañaneras que el INE prohibió.
Y mientras, el país se cae en pedazos, malas noticias surgen todos los días y algunas que parecieran positivas como la recuperación del empleo, se vuelven negativas pues resulta que la precarización del empleo es cada vez mayor y ya alcanza a 20 millones de mexicanos cuyos ingresos apenas les sirven para la canasta básica, en el mejor de los casos.
Lo más reciente es que por segundo año consecutivo (es decir la administración de la Cuarta) México quedó fuera del ranking de los 25 países más atractivos a la inversión extranjera directa (IED), la cual continúa desplomándose especialmente en cuanto a equipos y maquinaria, lo cual implica que la infraestructura productiva del país va en retroceso, no se renueva o se está escapando a otros países de mayor confianza.
La consultora internacional Kearney dijo que no se avizora el retorno a México al top 25 en al menos tres años, dado que la desconfianza parte de políticas adoptadas desde el poder Ejecutivo, es decir, el oráculo de Palacio Nacional, así como la decisión de crear leyes para invalidar contratos o tratar de presionar a empresarios establecidos en nuestro país. Simplemente dejaron de invertir a partir de la cancelación del NAIM y las medidas en la industria eléctrica.
Si México quiere revertir esa tendencia, tendría que “fortalecer e incentivar factores relacionados a la gobernanza e innovación y tecnología para motivar la atención de los inversionistas”. En 2019 el país cayó ocho lugares en el ranking de países que son atractivos para la llegada de IED, al pasar del 17 al 25. Después de ese puesto ya no se miden parámetros, así que no se sabe si estamos en el 26, 28 o más abajo.
Para colmo, algo que le gusta presumir al caudillo de Tepetitán es el índice de felicidad, ya que, según él, el de México es un pueblo “feliz, feliz, feliz”, pero ahora resulta que, de acuerdo al ranking mundial de las Naciones Unidas, nuestro país cayó 23 lugares y ahora se encuentra en el puesto 46 entre 149 países del mundo donde se busca cuantificar la satisfacción de la gente con encuestas que abordan bienestar, solidaridad, libertades y desempeño de gobiernos.
De acuerdo al análisis de la ONU, México se ubica tradicionalmente como uno de los países más felices como Alemania, Estados Unidos o Francia, pero todo cambió y según los expertos que seguramente serán calificados en la mañanera como corruptos “neoliberales” o ser parte de la mafia en el poder, mucho de ese cambio se debe a que hoy los mexicanos realizan jornadas de trabajo más extensas con ingresos significativamente menores y una disminución a servicios básicos como la salud y educación.
Simultánea y coincidentemente el INEGI reporta que un cuarto de la población ocupada, es decir casi 14 millones de mexicanos trabaja menos de 35 o más de 48 horas y que los empleos recuperados se dan en condiciones “criticas”, ya que, en el primer caso, los ingresos mensuales están por debajo del salario mínimo es decir por debajo de los cuatro mil 251 pesos, y cuando laboran en exceso apenas pueden alcanzar dos mini salarios es decir ocho mil 502 pesos al mes.
Esto coincide con el análisis de la ONU en el sentido de que hoy el esfuerzo es mayor y la inflación retribución menor. Por eso los mexicanos ya no somos tan felices.
Para colmo, otra mala noticia: la falta de oferta de satisfactores y el incremento en los combustibles, especialmente el gas LP que acumula un alza del 18 por ciento y la gasolina magna 11.9 por ciento, en los tres meses del año, trajeron como consecuencia, según el Banco de México, un repunte de la inflación por arriba del 4.3 por ciento y la tendencia es al alza.
Es decir, por un lado, se caen salarios y precarizan los empleos y por el otro, se encarece la vida, se cae el índice de felicidad, la inversión directa y por el otro, el Peje insiste en destruir instituciones y provocar confrontaciones y divisiones. NO sabe sumar ni menos corregir. Estamos fritos.
Por cierto, superamos el jueves los 200 mil 200 muertos por Covid-19.