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QUESOS DE PLÁSTICO ENGAÑAN AL PALADAR

Redacción/Sol Campeche

Según la comunidad científica, la adulteración de alimentos ha escalado a un punto tan alto que los consumidores están perdiendo la percepción sensorial de los alimentos, como el queso. Este producto es uno de los más visibles, ya que se observó que la clientela rechaza los quesos artesanales gracias a su “fuerte sabor” el cual es totalmente natural y catalogan a los procesados como el sabor “original.”

Conforme a esto, la UNAM organizó una ponencia titulada “Fraudes y realidades del etiquetado de los quesos en México”, en la que los especialistas dejaron ver su preocupación por la adulteración de alimentos.

El científico Aarón Fernando González Córdova denunció que las empresas mienten al etiquetar sus quesos, pues muchos de ellos no contienen lactosa y se producen con fórmulas industriales que “engañan al consumidor”.

De igual forma, hay fallas en el sistema de etiquetado, ya que únicamente considera los nutrientes añadidos artificialmente y no los que contiene propiamente el alimento. Es decir, que los quesos no necesitarían etiquetado si fuesen genuinos.

La limitación que sufren los pequeños productores artesanales apoya la problemática anterior, ya que no cuentan con la ayuda necesaria. De igual manera, en el caso de las ferias de quesos, los expositores “son escaparates donde hay verdaderos impostores que cometen el delito de imitar marcas protegidas por la ley con fines de especulación comercial.”

Aunque los pequeños productores intentaran controlar estos abusos, no tienen el soporte económico para incluir ciertas características o información nutrimental pues estos movimientos pueden costar varios miles de pesos.

Es necesario recalcar que México ocupa el primer lugar en América Latina como el mayor consumidor de alimentos procesados y ultraprocesados, mientras que en el ranking mundial, se posiciona en el cuarto.

La penosa distinción no es gratuita, ya que el país también atraviesa por una grave situación de enfermedades como la diabetes, producto de una mala alimentación.