Narcotráfico

LA TRAGEDIA DE “EL KELÍN”, EL Z-2

Ricardo Ravelo/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche

(Segunda y última parte)

Reynosa.- El primer apodo que tuvo González Pizaña fue “El Señor de la Playa”. La cúpula del cártel se lo puso debido al control tenía de la pista de aterrizaje “Los Cuervos”, ubicada cerca de lo que se conoce como la playa de Bagdad, donde descendían los cargamentos de droga que eran trasladados en lanchas rápidas hasta Estados Unidos, de acuerdo con informes del gobierno mexicano.

Además de ser considerado uno de los sicarios más leales a Cárdenas Guillén –está recluido en Estados Unidos desde el 2007 –González Pizaña también creó una amplia red de protección en Matamoros y Reynosa que le permitió operar sin ninguna restricción y huir a tiempo de los muchos cercos que le tendieron las policías estatales y federales en varias ocasiones a lo largo de la costa.

Conforme Osiel Cárdenas ordenaba el asesinato de sus rivales, a través del grupo armado Los Zetas, el famoso Kelín se consolidaba cada vez más dentro de la estructura del cártel del Golfo.

González Pizaña también dio muestras de su gran capacidad para corromper a las autoridades, pero no todo le resultó exitoso. La noche del 12 de septiembre de 2002, “El Kelín” fue capturado por efectivos de la Naval. Iba a bordo de una camioneta Ram Durango con placas de Texas.

Al momento de revisar el vehículo, le decomisaron un equipo de comunicación, un sobre con cocaína, 43 mil 800 dólares, una báscula digital y una credencial, presuntamente falsa, que lo acreditaba como agente de la Policía Federal Preventiva.

El llamado Z-2 fue llevado a las instalaciones de la delegación de la Procuraduría General de la República de la ciudad de Matamoros.

Sin embargo, cinco meses después, aproximadamente, la entonces Unidad Especializada en Delincuencia Organizada (UEDO) se dio cuenta de que González Pizaña fue suplantado por un sujeto llamado José Luis Lara Delgado y/o Rolando González Garzía, quien era conocido en el mundo criminal como “El Quilín”.

Esta maniobra, de acuerdo con las investigaciones posteriores, fue realizada con la complicidad del entonces titular del Ministerio Público Federal, Juan Uriza Lara. Ambos fueron sentenciados a 7 y 9 años de prisión, respectivamente. Mientras esto ocurría, la fama de González Pizaña creció todavía más dentro de la organización delictiva. Por ello, empezaron a agudizarse los conflictos. Ya era una pieza incómoda tanto para los miembros del cártel del Golfo como de Los Zetas.

En los meses siguientes al 2002, González Pizaña pudo ascender en el escalafón del cártel. Ocurrieron varios hechos que le abrieron los caminos, entre otros, la captura de Rubén Saucedo Rivera, quien era contador del grupo criminal y, sin duda, el abatimiento de Arturo Guzmán Decenas, “El Z-1”, ocurrido en noviembre de 2002. Pero el golpe que lo entronizó en el poder, aunque no por mucho tiempo, fue la captura de Osiel Cárdenas, su jefe.

Esto desató una lucha interna por el control del cártel del Golfo. Los protagonistas eran Eduardo Costilla, “El Coss” y Antonio Cárdenas, “El Tony” Tormenta, hermano de Osiel. Ambos se sentían con derechos de ascender al liderazgo.. Pero “El Kelín” se colocó al frente demostrando trabajo y liderazgo, pues reactivó el trasiego de drogas, por órdenes de Osiel Cárdenas, y así pudo operar durante dos años.

Pero su buena suerte no duró mucho tiempo. El 29 de octubre de 2004, elementos de la AFI, Policía Federal Preventiva y efectivos del Ejército Mexicano lo ubicaron cuando departía en el bar “La Covacha”, en Matamoros, donde los elementos de seguridad fueron recibidos a balazos por los gatilleros de “El Señor de la Playa”.

González Pizaña era protegido por su propio grupo de sicarios, quienes le abrieron una ruta para que escapara. En la balacera murió un agente de la AFI y resultaron lastimados dos elementos de la PFP. Herido, “El Kelín” fue capturado y de inmediato se ordenó su traslado a la Ciudad de México.