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LA REINA DE LA COCA DE ESPAÑA PASARÁ 16 AÑOS EN PRISIÓN

  • Ana María Carmeno usaba el nombre de Marta Sánchez, por su parecido con la cantante española, para poder hace toda clase de inversiones y compras
  • Llamada también La Reyna de la Ronda, montó su red criminal en Europa; suministraba toda la cocaína que se consumía en Madrid
  • Operaba desde hacía 11 años en Colombia y España hasta su detención el 26 de septiembre del 2022, donde se le acusa de blanqueo de capitales y delitos contra la salud pública

José Sánchez López/Corresponsalías Internacionales/Grupo Sol Corporativo

Madrid, España. – Ana María Carmeno, nació en 1971 en la ciudad española de Burgos, situada en la parte norte de la península ibérica, en una familia acomodada, pudiente y religiosa y así transcurrió la mayor parte de su vida; se podría decir incluso que hasta reprimida, dada la rigidez de sus progenitores que desde temprana edad le inculcaron sus valores, hasta qué pasados los 30 años conoció a un hombre que le cambiaría la vida.

Se trataba del hispano-colombiano José Ramón Mora Parra, vinculado con traficantes sudamericanos, quien se dio a la tarea de conquistarla, propósito que no le fue difícil dadas las restricciones con las que había vivido gracias la rigidez de sus padres por lo que no le fue difícil seducirla.

Le mostró un mundo desconocido que la deslumbró, acostumbrándola a una vida llena de lujos, de sensaciones descocidas, de excesos y poco a poco se fue adentrando en el mundo del narcotráfico que era el medio idóneo para darse una vida de reyes.

Establecieron relaciones con narcos colombianos y paulatinamente fueron estableciendo toda una red de narcotráfico.

Para traficar cocaína, María Carmeno, que ya había superado las enseñanzas de su pareja, al estilo de la Reyna el Sur, recurrió a mujeres cuya belleza resultaba distractora y las convirtió en “mulas” (pasadoras de droga), pero principalmente con mensajeros que la abastecían de la droga directamente traída desde Colombia, operaciones en las que intervenía de manera personal.

No obstante, según informe de autoridades antidrogas españolas, la mujer adoptaba medidas de seguridad extremas, evitando en lo posible las comunicaciones telefónicas, para lo que se valía de terceras personas y realizando encuentros personales en el interior de distintos vehículos de los que era usuaria.

Años atrás, la reina había tenido en jaque a los agentes por todas las precauciones que tomaba y su minuciosidad, nunca cometía errores.

Paralelamente, de acuerdo a la Fiscalía Antidrogas de España, Ana María Carmeno y su pareja tramaron la manera de lavar su dinero y para ello encargaron a una persona de confianza que contactara a David García Asenjo, quien disponía de un entramado financiero para el blanqueo de capitales sucios.

Este personaje ocultaba los fondos derivados de la venta de la droga y procedía a su lavado para integrarlos en el circuito legal.

García Asenjo y Guillermo Guadalix recurrieron a Jesús Gil Martín, quien contactó a su vez a José Miguel Artiles, director de la entidad Bandenia Banca Privada, para que hiciera la transferencia a Panamá (uno de los paraísos fiscales) del dinero de la organización de Carmeno.

El descubrimiento de ese tipo de operaciones puso al descubierto la existencia del «chiringuito» financiero Bandenia, como se conoce a supuestas oficinas bancarias que prestan servicios de inversión sin estar autorizadas.

Ello originó la desarticulación de la red de narcotraficantes que se había montado para blanquear las ganancias en transacciones financieras mediante transferencias a paraísos fiscales y que su director José Miguel Artiles también fuera encarcelado.

Ya para entonces Ana María Carmeno usaba el nombre de Marta Sánchez, por su parecido con la cantante española, para poder hace toda clase de inversiones y compras sin que la relacionaran, mientras que en el bajo mundo era llamada “La ‘Reyna de la Coca” o “La Reyna de la Ronda”, capaz de suministrar toda la cocaína que se consumía en Madrid y otras provincias españolas.

“Marta Sánchez” ya había escalado a la cumbre del narcotráfico español, contaba con una veintena de subordinados y había tejido relaciones con otras tres organizaciones: el clan de Los Miami, dirigido por los hermanos Álvaro y Artemio López Tardón; la banda de los hermanos Raúl y Víctor Juárez Smith; y la red del colombiano Laurentino Sánchez, Lauro.

Además se sometió a varias operaciones estéticas para tener más parecido con la artista, se aposentó en una de las zonas más lujosas de Madrid, usaba sólo coches de alta gama, realizaba compras millonarias en ropa exclusiva y joyas y adquiría diversas propiedades.

Ese fue el error, pues tanto lujo y boato llamó la atención de las autoridades ya que la pareja disfrutaba de un alto nivel de vida a pesar que no tenían una actividad económica real. Habían adquirido distintos inmuebles, vehículos y disponían de gran cantidad de dinero en efectivo.

Comenzaron las investigaciones y en el 2011 la policía llegó hasta uno de los barrios más exclusivos de Madrid, donde descubrieron el laboratorio de cocaína más grande y minucioso de toda Europa. En esa operación, los agentes incautaron 276 kilos de cocaína y dos millones de euros en efectivo, 45 millones de pesos.

Para instalar dicho laboratorio, había llevado a cuatro profesores de bioquímica de una universidad colombiana, mismos que desarrollaban el proceso de elaboración de la cocaína.

Fue encarcelada y sujeta a proceso, pero inexplicablemente obtuvo su libertad provisional en 2013.

Sin embargo sólo permaneció quieta unos cuantos meses, pues Carmeno seguía manteniendo contactos tanto con suministradores como con los transportistas de la droga, mientras que su pareja se encargaba de los pagos, así como de los contactos con la red que garantizaría la ocultación de los fondos.

Los investigadores supieron de un primer transporte efectuado por uno de los acusados, Miguel Ángel López, el 31 de julio de 2014, cuando fue detenido en la sierra de Madrid, en un coche cargado con 19 paquetes de cocaína. Dieciocho kilos, valorados en casi tres millones de euros.

También de un segundo, el 2 de septiembre del mismo año, de otros cinco kilos de cocaína, que distribuiría entre los clientes de la organización en Alicante.

Uno más fue en la lujosa casa de Carmeno, en el municipio madrileño de Majadahonda, donde los investigadores aseguraron 49 paquetes que contenían 44 kilos de cocaína por un valor de 5,8 millones de euros, una pistola con silenciador, 28 teléfonos móviles, una báscula de prisión y una prensa hidráulica con moldes.

Por otro lado, en el interior de un todoterreno se descubrió un compartimento secreto tras los asientos y el suelo del maletero, en el que había 41 paquetes de cocaína, de peso similar a los mencionados, valorados en 6 millones de euros.

En la finca La Aceitera, en Medina del Campo (Valladolid), fue detenido otro presunto miembro de la organización e intervenida distinta documentación de Carmeno y Mora Parra, que daba cuenta de la actividad ilícita de la pareja y la red que dirigían.

El último de los casos que originó su reaprehensión al ser capturada infraganti, ocurrió el 17 de agosto de este 2022.

La policía española se enteró, por intercambio de información con su homóloga de Colombia, que la mujer recibiría una carga de droga en el aeropuerto de Madrid.

Los agentes esperaron pacientemente la llegada de quienes traían la droga y luego de ubicarlos e identificarlos, los dejaron salir sin problemas de la terminal aérea y los siguieron.

Se trataba de tres individuos que se dirigieron hasta un estacionamiento en la zona de Barajas, en donde ya los esperaba la mujer para recibir el cargamento.

Justo cuando recibía 11 kilos de cocaína pura, “La Reyna de la Coca” y sus cómplices fueron detenidos. Además de la droga, los agentes incautaron 23 mil 500 euros en efectivo (más de 100 millones en pesos colombianos) en fajos de billetes envueltos en papel transparente, así como un carro que tenía un compartimento oculto destinado al transporte de la droga y seis celulares que previamente habían sido encriptados.

Cabe destacar que en el momento de su arresto, María Carmeno sacó un fajo de billetes con 8 mil 700 euros que ocultaba bajo su ropa interior y se lo dio a un agente en un claro intento de soborno, pero aun así fue detenida.

Tras su nueva detención se le puso a disposición de juez de la causa y éste, luego de analizar el caso, le dictó sentencia de 16 años de cárcel por los delitos de lavado de dinero y contra la salud pública, aunque el fiscal pedía una pena superior a los 25 años de prisión.

Su cómplice no ha sido localizado y se encuentra prófugo, mientras que la también llamada “Reyna de la Ronda” permanecerá encarcelada hasta el 2038, cuando podría salir de prisión a los 67 años de edad, aunque aún cabe la posibilidad de que pudiera haber acumulación de cargos por otros casos y entonces su pena sería más larga.