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LA COSTUMBRE DEL PODER

Jeremiadas en el Consejo de Seguridad de la ONU IV/IV

  • La Revolución Cibernética, el tiempo real y la interconexión virtual modificaron las condiciones de desarrollo y las relaciones entre los Estados. Todo indica que la globalización, el libre mercado, la contaminación (nada parece contenerla) y los esfuerzos por limpiar la casa común y disminuir, por lo pronto, las fuentes de energía fósiles, es lo de hoy y por los próximo diez lustros, lo que nos indica que el proyecto de Andrés Manuel tendrá el mismo destino que el de Luis Echeverría

Gregorio Ortega Molina/La Opinión de México

Estamos en diciembre, mes esencial para el cultivo del optimismo, la buena fe, la caridad cristiana, propósitos de optimismo ausentes en el mundo, en los gobiernos, pero sobre todo de la mente de los mandamases.

De ahí que hubiera podido resultar de mayor trascendencia para asegurar un lugar en la historia, resolver primero lo doméstico, para después intentar ser un ejemplo para el mundo… como lo señaló al inicio de la estrategia mexicana para erradicar el Covid-19 y obtener la inmunidad de rebaño. ¿Dónde estamos en este renglón? Quiso responsabilizar al COVAX de lo que no ha quedado resuelto en casa, Así no, mucho menos ahora con la nueva cepa de la que en realidad en México se carece de información.

Supongo que los mexicanos no cabemos en nosotros mismos, siempre soñamos con ocupar mayor espacio, y no pocos anhelan recibir honores inmerecidos por las labores realizadas. A los gobernantes de esta nación el mundo se les hace pequeño.

De ahí que no sorprenda lo dicho el último 9 de noviembre en el Consejo de Seguridad de la ONU: “Recuerdo lo que sostenía Adam Smith: por más egoísta que quiera suponerse el hombre, evidentemente hay algunos elementos en su naturaleza que lo hacen interesarse en la suerte de los otros, de tal modo que la felicidad de esta le es necesaria, aunque de ello nada obtenga a no ser el placer de presenciarla.

“¿Qué estamos haciendo en México? Hemos aplicado la fórmula de desterrar la corrupción y destinar al bienestar del pueblo todo el dinero con el criterio de que, por el bien de todos, primero los pobres. Optar por los pobres implica asumir que la paz es fruto de la justicia y que ningún país puede ser viable, si persiste y se incrementa la marginación y la pobreza.

“Es un honor estar con ustedes, miembros permanentes y no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, que es lo más parecido a un gobierno mundial y que puede llegar a ser el organismo más eficaz para el combate a la corrupción y el más noble benefactor de los pobres y olvidados de la Tierra”.

¿Cuánto ha disminuido la pobreza de los mexicanos durante los últimos tres años; cómo es que los programas sociales sostenidos por los recursos fiscales, son impulsores del crecimiento económico, llevan al PIB hacia arriba; qué tanto descendieron las muertes violentas por la estrategia en contra del crimen organizado?; ¿cómo fortalecieron el Estado de bienestar en salud, educación, empleo…, y la confianza en nuestros gobernantes?

En 1972 Luis Echeverría Álvarez acudió a la Asamblea General de la ONU con idénticos sueños guajiros: “Estimando que una auténtica cooperación entre los Estados, basada en el examen en común de los problemas económicos internacionales y en la acción conjunta respecto de los mismos, es esencial para cumplir el deseo de toda la comunidad internacional de lograr un desarrollo justo y racional a nivel mundial,

“Subrayando la importancia de asegurar condiciones apropiadas para el ejercicio de relaciones económicas normales entre todos los Estados, independientemente de las diferencias de sistemas sociales y económicos, así como para el pleno respeto de los derechos de todos los pueblos, y la de robustecer los instrumentos de cooperación económica internacional como medios para consolidar la paz en beneficio de todos,

“Reiterando que a cada país incumbe principalmente la responsabilidad de su propio desarrollo, pero que una cooperación internacional concomitante y efectiva es un factor esencial para el logro cabal de sus propios objetivos de desarrollo.

“Firmemente convencida de la urgente necesidad de elaborar un sistema de relaciones económicas internacionales sustancialmente mejorado”.

Ambos llenaron el Zócalo, Echeverría al regreso de su viaje tricontinental y después de haber saludado a Arafat, y Andrés Manuel a su tercer año de gobierno, por el único necesario hecho de solazarse con su imagen. ¡Vaya cachaza!

La Revolución Cibernética, el tiempo real y la interconexión virtual modificaron las condiciones de desarrollo y las relaciones entre los Estados. Todo indica que la globalización, el libre mercado, la contaminación (nada parece contenerla) y los esfuerzos por limpiar la casa común y disminuir, por lo pronto, las fuentes de energía fósiles, es lo de hoy y por los próximo diez lustros, lo que nos indica que el proyecto de Andrés Manuel tendrá el mismo destino que el de Luis Echeverría.

Con esta reflexión me despido por lo que resta del 2021. Dios mediante nos reencontramos el 10 de enero del 2022. Les deseo felices fiestas y un año lleno de optimismo y ensueños en medio de nuestra realidad.