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EL CÁRTEL DEL NORESTE, EL TERROR DE TAMAULIPAS

*En la práctica de matar no tienen límites: Asesinan, decapitan, descuartizan y queman a sus víctimas *Como lo ocurrido el pasado 22 de enero en el municipio de Camargo, donde fueron hallados 19 migrantes guatemaltecos completamente calcinados Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México Ciudad Victoria.- Fundado por los hermanos Treviño Morales tras separarse de Los Zetas, el Cártel del Noreste siembra terror y muerte en Tamaulipas. En la práctica de matar no tienen límites: asesinan, decapitan, descuartizan y queman a sus víctimas, como ocurrió el pasado 22 de enero en el municipio de Camargo, donde fueron hallados 19 migrantes guatemaltecos completamente calcinados. Antes, todos ellos fueron rafagueados con armamento de alto poder. El Cártel del Noreste ya desplazó al Cártel del Golfo y a Los Zetas y ahora se enfrenta con el Cártel de Jalisco por el control de Nuevo León, plaza clave en el tráfico de drogas. Se dedican al secuestro y controlan con cobro de piso a cientos de negocios que les deben pagar cuotas para operar o salvaguardar la vida. “Si no pagas te mueres”, esa es su ley. Y todos la acatan y guardan silencio ante el terror. Tan temibles como los miembros del Cártel del Golfo, pero igual de violentos que Los Zetas han resultado ser los integrantes del Cártel del Noreste, la organización criminal que fundaron los hermanos Treviño Morales y que actualmente siembra terror y muerte en Tamaulipas, el segundo estado más violento del país. ​El Cártel de Noreste surgió en el escenario criminal hace poco menos de una década; comenzó a sentar sus reales después de que sus miembros –quienes militaron en Los Zetas –desertaron de esa organización criminal luego de la caída de Heriberto Lazcano Lazcano, “El Lazca –presuntamente asesinado en octubre de 2012 en el estado de Coahuila– y tras la captura, en Nuevo León, de Miguel Ángel Treviño Morales, “El Z-40”, un año después, en 2013. ​Antes, tanto Lazcano Lazcano como Treviño Morales entraron en pugna. Ambos se dividieron por el odio y las ambiciones de poder, pues se disputaron el control de Los Zetas cuando todavía eran el brazo armado del Cártel del Golfo. ​De hecho la división entre ambos derivó en la división del grupo de Los Zetas: Una ala estaba encabezada por Heriberto Lazcano. La otra, por Treviño Morales. Sin embargo, la ruptura entre ambos terminó por dividir a la organización. Actualmente Los Zetas enfrentan una crisis que los ha orillado al declive inevitable. Justamente debido a las divisiones que enfrentaron –y aún siguen padeciendo–tanto el Cártel del Golfo como Los Zetas fue que el Cártel del Noreste emergió, pujante, en Tamaulipas. Su radio de acción se ha extendido a Nuevo León y la Comarca Lagunera, conformada por los estados de Coahuila y Durango, territorio clave para el tráfico de drogas. ​El Cártel del Noreste, conformado en su mayoría por exmiembros de Los Zetas, explotan las actividades más rentables del crimen organizado: secuestros, tráfico humano, extorsión, cobro de piso y de impuestos a negocios establecidos –restaurantes, bares, cantinas, burdeles, expendios de alcohol, centros nocturnos con o sin servicios de prostitución, taqueros, panaderos y el comercio en general-, además de que también suelen ejercer violencia extrema en contra de grupos de migrantes centroamericanos. ​El Cártel del Noreste está en la mira de las autoridades tras el hallazgo de los 19 cuerpos de presuntos migrantes guatemaltecos asesinados y calcinados el 22 de enero pasado en el municipio de Camargo, Tamaulipas, enclave de Los Zetas, Cártel del Golfo y la organización del Noreste, las cuales están en pugna por el control territorial. ​De acuerdo con los informes que dio a conocer la Fiscalía de Tamaulipas, los 19 migrantes guatemaltecos fueron asesinados a balazos. Sus cuerpos, luego fueron calcinados. ​Según las autoridades tamaulipecas, el hallazgo se dio la tarde del viernes 22 luego de que la policía recibió una denuncia ciudadana que indicaba que cerca del poblado de Santa Anita había dos vehículos incendiados. En uno de ellos –una camioneta de carga –estaban amontonados los 19 cuerpos de los migrantes. ​De las primeras pesquisas, las autoridades confirmaron que la muerte de los migrantes fue provocada por arma de fuego y después los criminales decidieron prenderles fuego con el fin de no dejar rastros. ​Hay otro dato: Debido a que en el lugar donde fueron hallados los cuerpos no se encontraron los casquillos percutidos, las autoridades infieren que los migrantes fueron ejecutados en otro lugar y, posteriormente, los fueron a tirar a Camargo, donde fueron abandonados. ​La zona de Camargo, localizada en la llamada “Frontera Chica” se caracteriza por los enfrentamientos entre grupos del crimen organizado. Ahí están afincados Los Zetas, miembros del Cártel del Golfo y el Cártel del Noreste, que busca imponer su hegemonía en la región a base de sangre y fuego. CÁRTEL DEL NORESTE: EL ORIGEN ​La historia de los hermanos Treviño es larga: Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, piezas del crimen organizado y quienes tuvieron una etapa de esplendor hasta el año 2014, tienen 11 hermanos más, aunque no todos están ligados al crimen. ​Sus padres son Rodolfo Treviño y María Arcelia Morales. Los hermanos de Miguel Ángel y Omar son Juan Francisco –el temible “Kiko Osuna”-, Arcelia, Irma, Alicia, Rodolfo, María Guadalupe, José, Ana Isabel, Jesús, Alejandro, Cristina y Rodolfo. ​Hace más de dos décadas comenzaron las sacudidas para la familia Treviño Morales, pues precisamente Juan Francisco –o “Kiko Osuna” –fue procesado en Estados Unidos por la posesión de mil kilos de marihuana que pretendía comercializar. ​Su historial criminal se empezó a escribir desde muy joven. Era casi un adolescente cuando ya se había enganchado en el mundo del hampa. Sus actividades criminales las desarrolló en la frontera con Estados Unidos. En 1995 la agencia antidrogas estadunidense –DEA–lo incriminó por delincuencia organizada, tráfico de drogas y lavado de dinero. Una cauda de testigos protegidos declararon en su contra y tuvo que pagar por sus fechorías. ​Tras el juicio el 1 de diciembre de 1995 “Kiko Osuna” fue condenado a 22 años de cárcel. Pero Los Treviño seguirían en el crimen organizado con la incursión de Miguel Ángel Treviño, “El Z-40” y a quien también se le conoce como “La Mona” y/o “El Muerto”. ​El Z-40 comenzó en el mundo criminal desde los primeros peldaños. En el año 2000, por ejemplo, se dedicaba a la venta de droga a granel en la colonia Hidalgo de Nuevo Laredo, Tamaulipas. ​Antes de esta actividad trabajó con personajes del narcotráfico que ya estaban consolidados, entre ellos, Arturo Saucedo Gamboa –“El Karis”-; Omar Lormendez –“El Comandante Pita”– e Iván Vázquez Caballero, llamado “El Talibán”. Con estos hombres se fogueó y más tarde fue llamado por Osiel Cárdenas Guillén –entonces jefe del cártel del Golfo –apodado “El Mata Amigos”-, donde sus primeros trabajos consistieron en lavar autos. ​Pero sus habilidades pronto lo fueron colocando en posiciones más elevadas, pues con la ventaja de que habla inglés se convirtió en mensajero de Cárdenas Guillén, aunque al mismo tiempo operaba como sicario al servicio de Ezequiel Cárdenas, hermano de Osiel, quien fue abatido en 2010 durante un enfrentamiento con la Marina. ​Existen datos que dan cuenta que cuando Osiel Cárdenas asumió la dirigencia del Cártel del Golfo y creó el grupo armado Los Zetas –sus primeros miembros eran militares que desertaron de las fuerzas armadas –Miguel Ángel Treviño se ganó la posición de ser el brazo derecho de Heriberto Lazcano Lazcano, El Lazca”, primer jefe máximo de Los Zetas. ​Al lado de Lazcano, Treviño Morales demostró que era sanguinario, que tenía “la sangre fría”, como buen matón y que podía ejecutar a cualquiera sin temor alguno. Eso le abrió las puertas y escaló alto en el escalafón criminal, ya que a Lazcano le atraía esa capacidad de Treviño para decapitar a sus enemigos, descuartizar cuerpos y someterlos al conocido “guisado”. Treviño, también tenía habilidad para introducir cuerpos humanos en ácido o en tambos con aceite hirviendo. ​​​​COMIENZA LA GUERRA ​En el año 2003, a la mitad del gobierno de Vicente Fox, Osiel Cárdenas fue detenido en Matamoros, Tamaulipas. La Procuraduría General de la República (PGR) había montado un amplio operativo, con el apoyo del Ejército, para capturar al capo, quien había ido a visitar a su hija para festejar su cumpleaños. El menú consistiría en carne asada. ​Cuando Osiel ya estaba tras las rejas comenzó la guerra entre Los Zetas internamente y entre éstos y el Cártel del Golfo, la organización que los vio nacer, pues empezaron a disputarse el control de ambos grupos criminales, los territorios y el negocio del tráfico de drogas. ​La violencia de Los Zetas alcanzó niveles insospechados en 2010. Trataban de imponer su ley a sangre y fuego y, como muestra de su gran poder criminal, asesinaron a 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, quienes posteriormente fueron enterrados en fosas clandestinas. ​Así, Los Zetas dejaban de ser el brazo armado del Cártel del Golfo e incursionaban en el tráfico de drogas, las extorsiones y el cobro de piso a otras organizaciones criminales, pues ellos ya empezaban a tener el control absoluto de la frontera. ​Durante el gobierno de Felipe Calderón –el presidente de la guerra fallida– centró sus baterías en desmantelar a Los Zetas. Esto derivó en una lucha fuerte por el poder dentro de esa organización que colocó a Miguel Ángel Treviño Morales en una posición privilegiada, tanto, que se convirtió en el líder hegemónico del grupo criminal. ​El esplendor no le duró mucho: En 2013 fue capturado en Nuevo León por elementos del Ejército. Sin embargo, este golpe no fue el final de Los Treviño, pues pronto emergió su hermano Omar Treviño Morales, quien resultó ser el heredero del imperio. ​Las autoridades mexicanas y la DEA coinciden en que desde que Omar Treviño tomó el mando de Los Zetas el grupo criminal se hizo más violento, pues sus miembros desafiaban a cuanta autoridad se les ponía enfrente, a grado tal que atacaron hasta representaciones diplomáticas de Estados Unidos. Esta violencia extrema atrajo los reflectores de las autoridades estadounidenses. ​Omar se movía entre México y Estados Unidos. En este segundo país construyó un imperio con la compra de caballos de alto registro y las apuestas en las carreras de equinos, lo que le dejó cuantiosas ganancias. Estas actividades también las utilizaba para blanquear el dinero que obtenía por el tráfico de drogas. En México vivía en el municipio de San Pedro Garza García, el más próspero del país. Tras su captura, sobrevinieron las pugnas dentro de Los Zetas. Los ​Treviño fueron señalados de traicionar a figuras emblemáticas de ese grupo criminal, como Heriberto Lazcano, por ejemplo. ​Estas disputas provocaron que Los Treviño se separaran de Los Zetas y crearan el Cártel del Noreste. Este grupo criminal, producto de la ruptura, fue encabezado por Juan Francisco “Kiko” Treviño Chávez, sobrino de Miguel Ángel Treviño Morales, “El Z-40. Estuvo al frente del Cártel hasta septiembre, de 2016, cuando la DEA lo detuvo en Houston, Texas. ​Su relevo fue otro miembro de la dinastía Treviño Morales: Juan Gerardo Treviño, “El Huevo”, quien poco después también fue capturado por las autoridades. ​Sin embargo el Cártel del Noreste se mantiene en pie de lucha: Tiene el control territorial en Tamaulipas y sus tentáculos llegaron a la zona metropolitana de Monterrey, Nuevo León, donde está enfrentado con el cártel de Jalisco, el segundo más poderoso de América Latina. ​El florecimiento del Cártel del Noreste, de acuerdo con informes de la DEA, tiene que ver con el declive que sufren Los Zetas, lo que provocó su división y la pérdida de su poder. ​Además, sus miembros operan con protección en Tamaulipas, la entidad que gobierno Francisco Cabeza de Vaca, quien está bajo investigación tanto en Estados Unidos como en México por haber recibido presuntamente dinero de Los Zetas para sus actividades políticas y su campaña para ser gobernador.