Reportajes Especiales

EL CÁRTEL DE TEPITO (6/6 PARTES)

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México

Ciudad de México.- Lo que primero se conoció como El Cártel de Tepito surgió en los años 80. A partir de entonces sólo ha cambiado su denominación, jefes y personajes.

Nació cuando integrantes de la familia Arias: David y Víctor Arias Pérez, Narciso y Ulises Arias Orozco, unieron fuerzas y comenzaron a comercializar cocaína, mariguana y psicotrópicos en el cuadrante de Tepito, formado por 57 manzanas y conocido, de acuerdo a la nomenclatura, como Ampliación Colonia Morelos.

La familia Arias se alió después con otro grupo de Tepito. Este se dedicaba a la venta de droga a gran escala y era lidereado por Jorge Ortíz, alias “El Piñas” y padre de Jorge Ortíz Reyes “El Tanque”. El hijo de este último, Jerzey Ortíz Ponce, fue uno de los 13 “levantados” y ejecutados del bar “Heaven” el 26 de mayo de 2013.

Junto con “El Tanque”, cuando el Cártel de Tepito era el predominante en el barrio bravo, operaban Fidel Camarillo Salas, “El Papirín”, y Juan Carlos Rodríguez, “El Colombiano”. Los tres fueron capturados en 2001 durante un operativo de la desaparecida Procuraduría General de la República (PGR), bajo el mando del general Rafael Macedo de la Concha.

Tras la detención de los principales jefes, el Cártel de Tepito se atomizó y comenzaron a surgir infinidad de grupos, todos hambrientos por ocupar el sitio del cártel extinguido y asumir el poder.

Uno de ellos –el más fuerte– fue el Cártel de la Unión de Insurgentes, que comenzó a dominar las colonias Condesa, Hipódromo Condesa, Roma, San Miguel Chapultepec y otras.

Sin embargo, algunos de los hijos de los encarcelados del Cártel de Tepito ya habían tomado como suyo ese territorio y se lo disputaban. Esa lucha sin tregua ocasionó la ejecución de Horacio Vite Ángel, “El Chaparro” –cuyo cadáver fue dejado en una jardinera cercana al punto donde se ubicaba el Bar Heaven, frecuentado por los “narcojuniors”–.

Las cámaras grabaron los hechos que fueron obtenidos por La Unión Insurgentes. Su líder Javier Joel Rodríguez Fuentes, “El Javi”, ordenó el secuestro y ejecución de los 13 jóvenes, entre ellos Jerzy Ortíz Ponce, de 16 años, hijo de “El Tanque” y Alejandro Said Sánchez García, hijo de Alejandro Sánchez “El Papis”, otro de los líderes.

Sería la última aparición de lo que quedaba del Cártel de Tepito. Un año después, “El Javi” sería detenido y comenzaría el nacimiento de La Unión Tepito, después surgiría el Cártel Anti Unión Tepito, luego El Cártel de Tláhuac y así, sucesivamente, muchos otros hasta rebasar la media decena que ahora azotan la Ciudad de México.

Lo alarmante es que los nuevos narcos son más crueles y sanguinarios que sus antecesores. Además que incorporan a menores de edad, a los que deslumbran con dinero o con la misma droga. Estos, al ser más visibles y débiles como vendedores al menudeo, resultan blanco fácil de organizaciones rivales.

Cabe resaltar que de enero a octubre de este año, de acuerdo con el informe Galería del horror: Atrocidades registradas en medios periodísticos, ocurrieron en el país 330 asesinatos de niñas, niños y adolescentes. En la Ciudad de México sucedieron 32, lo que representa que cada semana asesinan a un menor en la ciudad capital.

Como ejemplo, está el caso de los atroces crímenes de los menores Alan Yair, de 12 años y Héctor Efraín, de 14, que fueron asesinados y desmembrados por miembros de la Unión Tepito.

Debido a ese clima de violencia y muerte que prevalece en el populoso barrio, para los poetas del “Arte Acá” Tepito es un barrio de toros, toribios y güeyes; de cabrones y “chivas”, de ñeros y de gandules, de religión y brujería, de bendiciones y maldiciones, de verdad y de mentira, de fintas y golpes bajos, de líderes cabales y otros que son “piojos”, de ñeros ratas y de polis siempre más ratas.

Esta moderna corte de los milagros, afirman los tepiteños, es un barrio de dinero honrado, de billetes bien lavados, de chingones, chingadores y chingados, de motos, cocos y teporochos, de corruptos, corruptores y corrompidos, de piratas del audio y bucaneros del video, de fayuca neta y hasta balineada… Así es Tepito, dicen sus cronistas