Hoy Escribe Rafael Loret de Mola

DESAFÍO

Rafael Loret de Mola/Sol Campeche

*Morenistas al Borde

*Las Justificaciones

No solo es en Chihuahua donde no pocos dirigentes estatales de MORENA han optado por apoyar a la inteligente y aguantadora ex alcaldesa de la capital de la entidad –no pocos “hombres” se hubieran bajado del tren ante los constantes sabotajes del gobernador misógino Javier Corral Jurado-, Maru Campos Galván, aunque sea panista, para protestar así por las imposiciones desde la cúpula de su partido, es decir los balcones del Palacio Nacional convertidos en blindadas sedes virreinales, contrarias a la militancia que se la jugó por Andrés Manuel y han debido dar paso a los arribistas, artistillas de moda, deportistas con algún renombre o incluso vividores del table-dance. Así lo dispuso quien no admite réplica y admite la democracia como la oportunidad de mandar él sobre los demás.

La ignorancia de estos personajes ungidos por el dedo del célebre mesías de Macuspana, cada vez más convencido de que es tan grande como Jesucristo según le dicen a los oídos sus vasallos más indignos, seguro de no contar con contrapesos y asegurarse que su sacrificio –el de exhibir a sus críticos como si formaran el Sanedrín que condenó al hijo de Dios como relata la Biblia católica-, es ofrenda a pagar por la redención de su amada 4T, como la cuarta cruz del Monte Calvario. Una desviación mental digna de ser observada por los expertos en psiquiatría o en actividades paranormales.

Lo mismo sucede en casi todas las entidades listas a renovar gubernaturas el cada vez más próximo 6 de junio. En Tlaxcala, por ejemplo, la aspirante de Morena, Lorena Cuéllar Cisneros, nieta de dos ex gobernadores priistas, Crisanto Cuéllar Abaroa y Joaquín Cisneros Molina, y ella misma igualmente militante de este partido por más de una década hasta “convencerse” de las bondades de una izquierda dividida y ramplona hasta el momento, pierde adeptos a cada caso sobre todo por la mala selección de los candidatos a diputados locales y federales en una suerte de tómbola en donde se anulan los números de los militantes auténticos.

No hay mayor evidencia que ésta para insistir en el derrotero del partido en el poder como sucedáneo del peor PRI de la historia, el más autoritario y tramposo, mucho más del que impuso a Enrique Peña como abanderado en 2012 y más cercano al de la dictadura de una hegemonía en donde sólo sobresalían los ungidos por una sola, suprema voluntad, desde la casona presidencial de Los Pinos. Claro que ahora hay un cambio sustantivo: el “palomeo”, es decir las decisiones autoritarias se dan desde los salones y las alcobas del Palacio Nacional donde reside, varios días de la semana, el supremo hacedor de la política neoliberal izquierdista, digo, para distinguirla de la de otros sexenios.

La decepción ha sido tan enorme que algunos aspirantes han debido recurrir al estribillo de adelantar sus temores sobre un posible fraude comicial al percibir la corredera de los otrora simpatizantes de Andrés por sentirse traicionados. La mencionada Lorena Cuéllar, quien llevaba amplia ventaja –hasta de diez puntos al arranque de las precampañas-, sin rubor dijo:

–No permitiré que OTRA VEZ me arrebaten la victoria como hace cuatro años –cuando también compitió por el gobierno tlaxcalteca, el de los cuatro señoríos, abanderando al PRD y PT, el “aliado” convenenciero-. No reconoceré un fraude electoral.

Habla de fraude cuando quien lo fragua, desde la titularidad del Ejecutivo federal, es su compañero de partido empeñado en imponer a su compadre Félix Salgado –es solamente un ejemplo-, como gobernador de Guerrero aunque debamos retornar a la era de las cavernas seudodemocráticas en las que se encendía el incienso para el Tlatoani de los viejos tiempos, acaso mejores que la simulación intolerable del presente.

México no puede traicionarse a sí mismo ni permitir que, so pretexto de los sufragios manipuladores, se asegure otra larga dictadura de partido. NO DEBEMOS VOTAR POR MORENA.

La Anécdota

Todos se lavan las manos en el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, sobre todo el presidente del grupo de los “siete sabios”, José Luis Vargas Valdez, quien tuvo la “lúcida” idea de regresar al INE sus determinaciones sobre el retiro del registro de las candidaturas de Salgado Macedonio y Raúl Morón, de Guerrero y Michoacán respectivamente.

Alineados al presidente, una vez más los tribunales se ponen de rodillas precisamente igual que en 2006 cuando el dictamen del mismo Tribunal decidió que las múltiples irregularidades del proceso electoral de ese año no eran relevantes para el caso de una posible anulación reconociendo excesos gravísimos pero pasando por encima de ellos. Una barbarie jurídica sin precedente.

Con tal registro, el dueño del poder político en México –el fáctico se lo reparten las fuerzas armadas y los cárteles-, dictó línea al mismo organismo que, aduciendo que sus decisiones son “inatacables”, le defraudó hace ya tres lustros.

Cada quien habla de la feria…