Hoy Escribe

DESAFÍO

  • El Gran Peligro
  • Los Periodistas

Rafael Loret de Mola/Sol Quintana Roo

Es hora de desnudar las turbias intenciones que se escudan detrás del llamado “plan migratorio” destinado a ofrecer trabajos en México a quienes se fugan de otros países, no solo Centroamérica, con el propósito inicial de cruzar nuestro país con rumbo a los Estados Unidos en donde les espera sea el muro de la ignominia o un destacamento de cazadores de seres humanos, desde la Border Patrol hasta el ejército de USA.

La administración federal vigente tuvo la “feliz” idea de proponer al enloquecido jefe de la Casa Blanca, hablo de Trump, pero también cabe Biden en la adjetivación, detener el flujo masivo de indocumentados hacia su país a cambio de situarlos en el nuestro; como si fueran mercancías perecederas, se solicita, claro, una buena inyección económica desde el norte para financiar grandes obras como los ferrocarriles del Istmo y el Maya –fraudes en rustre- a los que se han opuesto vivamente los ambientalistas y cuantos tienen sentido común y aprecio por las zonas arqueológicas en riesgo.

No se olvide que cuando se construía el tramo desde la Ciudad de México hasta Toluca, interrumpido ahora porque recuerda al execrable régimen peñista –más dinero tirado a la basura-, el eslogan principal rezaba: por cada árbol que se derribe se sembrarán diez. Por supuesto, no fue ni ha sido ni será cierto. No solo se vinieron abajo los centenarios ahuehuetes, sino que tampoco se terminó la pretenciosa obra, si bien las hermanitas Peña, Cecilia y Verónica, se llevaron de antemano sus comisiones… al igual que con el cancelado tren a Querétaro por el que cobraron los empresarios chinos, como indemnización tras la cancelación oscura, millones de dólares.

Ahora los López Beltrán –sin el Obrador que se fusilan- se enriquecen no solo por el tráfico de influencias sino a través de créditos que les han permitido fundar su empresa “Rocío” –con el nombre de su madre fallecida-, que comenzó elaborando cervezas y ahora se extiende a decenas de rubros comerciales con el aval, claro, de la 4T. Digamos, las mismas miasmas nepotistas.

Ninguna economía soporta los golpes simultáneos de la corrupción, la torpeza y la ineficacia aunadas a la pandemia universal. Y es esto, precisamente, lo que nos ha venido sucediendo a través del sexenio que corre; porque, debemos subrayarlo, las buenas intenciones deben tener cauce con soportes técnicos y viabilidad ecológica, pues de otra manera, se derrumbarán como un castillo de naipes.

De allí la seria preocupación por el destino de la refinería paneada para Dos Bocas, que ha vuelto a convertirse en un debate entre partidarios y adversarios del presidente de la República cuando es, sencillamente, una cuestión para encontrar la razón sobre los apasionamientos estériles; y estas señalan más hacia la vulnerabilidad de la construcción en cierne casi siempre inundada y ahora concesionada, en parte, a la “familiar” Baker Hughes.

En la misma línea se propone colocar “placas” para nombrarlas y exaltarlas con los patronímicos de los corruptos. Si fueran placas carcelarias no me molestaría; en cambio, si se trata, como es, de curarse en salud ante el convencimiento de que el pasado está perdonado lo mismo respecto a los grandes evasores fiscales que a los expresidentes –por obra de una consulta baladí-, los líderes sindicales putrefactos de dinero, los huachicoleros intocables y los predadores, en todas las modalidades de la inmoralidad pública solapados desde la Presidencia a lo largo de medio siglo, cuando menos.

En este caso honrar, deshonra. Y nada es peor para una nación atenaceada que elevar a los sinvergüenzas, mientras parte de la comunidad nacional sigue creyendo, cada vez menos, en la Cuarta Transformación.

La Anécdota

No falta quien pregunte, impertinente:

–¿Por qué defiende solo a los periodistas?                   

No es así. Durante muchos años mi pluma y mis espacios han servido para denunciar los abusos del poder hacia todos los sectores; pero es natural que sienta en carne propia las afrentas contra mis colegas. Durante el actual gobierno, desde diciembre de 2018, han muerto asesinados cincuenta y seis colegas y sus casos permanecen impunes.

Un apunte de sangre que oscurece también a la utópica 4T, la cuarta trampa.