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DESAFÍO

  • Sirvieron los Votos
  • De Maderas Preciosas

Rafael Loret de Mola/Sol Quintana Roo

La vieja cultura del conformismo vuelve a ser transgresora, congénita de cualquier posibilidad de avance democrático. Esa que alega, entre cosas, la imposibilidad de cambiar el estado de cosas porque las perspectivas están dominadas por sectas de poderosas, las viejas y nuevas mafias, los empresarios cuyas fortunas aumentaron a costa de la salud de los mexicanos, la pandemia y la brutal, descarada especulación bajo la tutela del Estado.

Pues bien, apenas algunos descubren que los votos comienzan a servir, no para las consultas boicoteadas desde el poder mismo para maquillar la realidad, sino para validar la fuerza de comunitaria cuando se acude a las urnas en busca del necesario cambio estructural que este país necesita como el oxígeno salvador de los pulmones atrofiados por tantas mentiras, calumnias y diatribas de un mandatario felón, mentiroso y soberbio –además de otros cien adjetivos lacerantes-.

Y esto lo observamos, con claridad, en la llamada cámara baja, el pasado domingo 17, cuando las oposiciones en su conjunto, incluyendo al Movimiento Ciudadano, el partido que más ha crecido en los años recientes, rechazaron la felonía de la Ley Bartlett –me enorgullece haber sido yo quien la bautizara así-, cuyo sustento era la de crear energía sucia, derivada del combustóleo –esto es los residuos tras la refinación del crudo-, tremendamente contaminadora y lesiva, por ende, del medio ambiente.

Dos cuestiones derivan del hecho:

1.- El mandante-mandatario, Su Alteza López IV –el hombre engañado por los signos falsos de su popularidad-, llamó “traidores” a los 222 diputados que impidieron la aprobación de la reforma eléctrica a pesar de la vergonzosa lacayunería de los partidos oficiales, Morena y el PT, que llegaron al grado de llenar sus bancadas con imágenes de “amlito”, el muñeco de trapo, y portando camisetas sobre su decisión de sacar adelante la iniciativa presidencial porque otra cosa sería “traicionar a México”. A decir, solo lo que hace y dice el señor de Palacio es válido para una nación atenaceada por la demagogia y la manipulación… mucho peor que “antes”.

2.- Pero, por otro lado, surge la sospecha sobre las presiones recibidas por parte de la Casa Blanca contra la terquedad del miserable asesino Bartlett y sus testaferros. Dos veces se presentó John Kerry, comisionado de USA en cuestiones de Medio Ambiente, para habla sobre el tema y dos veces se enfriaron las discusiones… hasta que el “sabio” tabasqueño que habita en el viejo palacio virreinal del Zócalo, inventó su estrategia: que la oposición detuviera la iniciativa para así halagar a los vecinos poderosos y lavarse las manos sin dar sus brazos a torcer. Primero, la soberbia; después, las negociaciones.

El hecho es que ahora nos dispararán desde el despacho presidencial nuevas tarifas de luz y, por supuesto, apagones por doquier, además de otras injusticias como las de negar el suministro eléctrico a los municipios endeudados, para hacer valer así los sustentos de la ley de marras a menos de que López IV ya esté pensando en desaparecer al Congreso.

La dictadura está en curso.

La Anécdota

De verdad creímos que el gran negocio detrás de la construcción del Tren Maya era el acaparamiento de los mantos acuíferos de la península bajo la dirección de orquesta del execrable Alfonso Romo Garza, el nuevo “padrino” de la mafia al servicio del poder, quien acaparó las mejores tierras circundantes al trazado del ferrocarril.

Pero no es así: el verdadero gran negocio estriba en el aprovechamiento de las maderas finas, por un talado inmisericorde, en 127 mil 700 hectáreas. Para que mejor comprendamos se calcula que cada árbol con estas características tiene un valor de cinco mil dólares y en cada hectárea pueden sembrarse 128 de los mismos. La ganancia es brutal: 640 millones por cada una.

Si hacemos la suma de las afectadas, el resultado es brutal: 81 mil 728 millones de dólares. ¿Es esta su caja de ahorros, Andrés Manuel López IV? ¿Su fondo de retiro? ¿O servirá de pretexto para que la señora de las mentiras nos diga que los datos no son falsos pero sí malintencionados?

Sería de carcajada si no se tratara de un enorme fraude a la nación.